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Principales errores al comenzar una pyme

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Sin planificación y organización, el entusiasmo y la energía que pongamos en un nuevo proyecto comercial pueden terminar siendo los principales factores de fracaso.

 

Hace varias décadas que el concepto pyme (pequeña y mediana empresa) comenzó a tener una imagen y personalidad reales. Antes sólo conocíamos a las grandes corporaciones y a los pequeños comerciantes, pero, poco a poco, el segmento pyme se ha convertido en el mayor desafío del emprendedor o del pequeño comercio para escalar su negocio y consagrar así su proyecto comercial.

 

Sin embargo, iniciar un proyecto de este tipo no es empresa fácil y se cometen muchos errores al comenzar una pyme. El proceso requiere de una cabeza fría y una planificación y equipo aceitados para lograr superar los abrumadores números que actualmente marcan la exigencia del segmento:

 

  • Sólo 2 de cada 10 pymes superan los cinco años de vida.
  • Apenas 1 de cada 100 proyectos emprendedores tienen éxito.
  • El 95% de los emprendedores no está preparado para desarrollar un negocio.

 

Pero ¿por qué sucede esto si todo el tiempo vemos casos de éxito de empresas que funcionan y son rentables? Porque, como sucede con un iceberg, muchas veces sólo vemos la pequeña punta que asoma por arriba del agua.

 

 8 ejemplos de errores al comenzar una pyme

 

¿De qué forma puedo evitar ser parte de estas estadísticas negativas? Si queremos evitar errores al comenzar una pyme, es importante conocer los desafíos a los que nos enfrentamos:

 

  • Comenzar el proyecto sin dinero o con dinero prestado: una empresa no es una inversión segura. Prever la inversión, el alcance de la misma y la posibilidad de tener que reinvertir es clave para evitar problemas financieros y económicos.

 

  • Exceso de optimismo: poner de rodillas a Amazon no es un objetivo racional, al menos no en los primeros años de tu empresa. Ser objetivos, pensar en escala`, hacer previsiones realistas y planificar cada etapa de crecimiento es clave para no sobrevalorar las expectativas.

 

  • Creer que tenemos la mejor idea: ¿Nadie ha puesto en marcha tu idea antes que tú? ¿Va a revolucionar al mundo? Si no pasaste por una etapa de exploración del mercado, de hábitos de consumo y tuviste el valor de mostrar tu idea a especialistas para que la intenten destruir, probablemente no sea tan brillante (aunque deseamos que sí).

 

  • Ponerle un precio muy elevado: muy relacionado con el punto anterior, a veces las ideas que nos enamoran, también nos nublan la vista al pensar en costos. “Mi producto es valioso y útil, por eso debe valer mucho” es una frase muy escuchada en productos o servicios que quieren posicionarse, aun cuando todavía no construyeron una reputación a su alrededor como para justificarla. El precio final debe ser resultado de un análisis medido, que tenga en cuenta variables como la demanda, la competencia, la potencia de tu marca, los costes de producción…

 

  • Subestimar a la competencia: tal vez el error más común al comenzar un proyecto de negocios. No estamos solos en el mundo y seguramente a la vuelta de la esquina hay alguien que ofrece lo mismo que nosotros y le va bien. El gran desafío es entender cómo lo hacen, dónde están sus fallas y diferenciarse ofreciendo mejor valor agregado.

 

  • Querer estar en todo: por más energía que le pongas a un proyecto, por más que sepas de absolutamente todo, por más que tengas una muy buena agenda de contactos y un producto o servicio sólido, tarde o temprano te vas a desbordar. Armar equipos y saber delegar es un pilar de éxito en la gestión de una pyme.

 

  • Falta de paciencia: hace ocho siglos atrás, un clérigo de la antigua región de Flandes, actual Bélgica, convirtió una frase en uno de los refranes más conocidos del mundo: “Roma no se construyó en un día”. Grabado como ‘Rome ne fu pas faite toute en un jour’, la frase fue capturada en un poema medieval francés que data de 1190 y que fue publicado en el libro Li Proverbe au Vilain por el lingüista suizo Adolf Tobler en 1895. Este popular refrán aconseja la constancia y perseverancia a la hora de afrontar una tarea costosa, como puede ser una pyme o proyecto empresarial.

 

  • Exigir nuestra curiosidad y conocimientos al máximo: porque estar preparados es un gran diferencial de valor al momento de tener éxito.

 

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